Me sigue sorprendiendo que en los telediarios se oigan cosas como "ínfimas condiciones" o "los accidentes de tráfico es la causa de...". Hay que rebuscar mucho para que una condición esté en un lugar muy muy bajo (que es lo que indica
ínfimo, superlativo de
bajo). Yo creo que valoramos las condiciones por su calidad, o sea, si son buenas o malas. Entendería que se quisiera hablar de la más baja condición social (ahí sí que hay una escala jerárquica en altura), pero si en la noticia se referían a un centro de atención de menores, lo que daba pena era su estado. Las condiciones podían ser
salubérrimas o, en el extremo opuesto, completamente insalubres, magníficas o
pésimas (lo contrario de
óptimas). De hecho, seguramente no reunía ni las
mínimas condiciones, y por eso su mala reputación ha trascendido y se ha convertido en un centro
celebérrimo, pero en sentido peyorativo, es decir, de lo peorcito que hay, y lo peor de lo peor es lo
pésimo. Como aquellas
pésimas condiciones.
El avispado lector curtido en gramática habrá detectado que todas las palabras puestas en cursiva (menos
bajo) son superlativos, o lo que es lo mismo, la cualidad de un adjetivo en su mayor grado (de
rápido, muy rápido o rapidísimo, de
rojo, muy rojo o rojísimo, de
claro, muy claro o clarísimo y
asín sucedáneamente, que diría el genial dúo Gomaespuma). Siempre nos sale algún superlativo cabroncete acabado en -érrimo (los ya vistos, más
acérrimo --de acre-- o
paupérrimo --de pobre--). Su uso es restringido, puesto que prácticamente los usamos para chinchar al prójimo: "Ah, ¿que no sabías que no se dice
pobrísimo, sino
paupérrimo? Claro, como no fuiste a colegio de pago...". La culpa de este lío lingüístico es, como casi siempre, de Zapatero... digo de los romanos, por aportar al castellano estas
palabrísimas o
palabérrimas.
Y para el que ya no se acuerde de los libros de EGB, lo que está en lo más alto (lo altísimo) es lo supremo como lo más bajo (bajísimo) es lo ínfimo; lo más grande (sigan poniendo -ísimos) es lo máximo como lo más pequeño es lo mínimo; por último, lo más bueno es lo óptimo y lo más malo es lo pésimo. ¿A que les suena un poco mal eso de
más bueno o más malo (pudiendo decir
mejor o peor)? Por eso tampoco suelen decir que esta persona es
más grande o más pequeña en edad, sino
mayor o menor. Pues hay quien duplica ese
más y dice que alguien es
más mayor (o sea
, más más grande). En correspondencia, también existen pisos
más altos que otros o
superiores y
más bajos o
inferiores. Estas últimas cursivas se corresponden con los adjetivos en su grado comparativo. El lío viene cuando decimos que esto o lo otro es de calidad inferior, que no es lo mismo que de peor calidad (como no es exactamente lo mismo
bajo que
malo). Y peor aún cuando pensamos que algo ínfimo es algo muy pequeño (
mínimo), lo que ocurre muy a menudo en los medios de comunicación.
Vamos, que se trata de un problema de graduación, ya que de grados va el asunto. No está tan claro si óptica (al consultar el libro de estilo) o universitaria (de quien elabora el texto), pero los redactores de los telediarios deberían ser más precisos al escoger sus
palabros. Respecto a lo de que "los accidentes de tráfico es la causa de..." la reportera no le hubiera metido una patada a la sintaxis si hubiera puesto en plural el verbo
es. Que sepa yo, si en algo se puede distinguir a un
sujeto es porque está sujetado al verbo por su concordancia, verbigracia (toma palabro que te cagas): "Los accidentes de tráfico
son la causa..." de lo que quieras, MariPuri, y quedas como si no te hubiera quedado ninguna pendiente de primero de periodismo.
Todas estas y otras gorrinadas que causa la lengua a los
periodistos nos las hubiéramos evitado si los antiguos iberos hubieran plantado cara al romano invasor y estos últimos no nos hubieran metido tanto superlativo, tanta vid y tantas cosas que al cabo de los siglos aparecen rotas impidiendo reurbanizar el centro de la ciudad.
¿Quién sabe? Si no hubieran sido tan listos nuestros antepasados, pues ganaron con la romanización, igual ahora los habitantes de la península hablaríamos
euskera y querríamos independizarnos de nosotros mismos.
O tempora, o mores!